miércoles, 13 de marzo de 2013

DEVOCIONALES DE CUARESMA


Miércoles, Marzo 13
Yo soy el pan de vida —declaró Jesús—.
El que a mí viene nunca pasará hambre, y el que en mí cree nunca más volverá a tener sed.
— Juan 6:35


Somos alimentados espiritualmente cada vez que participamos en la Eucaristía, en comunión con nuestro Cristo, que está en el mundo pero que no es del mundo. Es entonces, cuando nos damos completamente a otra cosa que no sean nuestros propios deseos y voluntades, que podemos seguir los pasos que nuestro Cristo ha puesto ante nosotros con fe, esperanza y amor, en el camino hacia la eterna verdad. Y cuando penetramos plenamente en el misterio de Cristo al acercarnos al altar, las manos extendidas hacia él, experimentamos el gozo vivificador de participar en cada Eucaristía.
Primero debemos saber por qué estamos allí, qué es lo que comemos y de dónde viene realmente. Somos alimentados por el mundo o por nuestro Cristo. Puede decirse que somos lo que comemos.
También es importante saber de dónde viene nuestro alimento, quiénes son los que lo cultivan y cosechan para nosotros y preocuparnos por cómo crece. Participar en los Marcosets de los agricultores locales crea un sentido de comunidad, mientras se cuida la tierra. Las prácticas de jardinería y agricultura orgánica y biodinámica, dan una esperanza para que la tierra sea sanada.
Como Wendell Berry escribe en su poema “La granja”: “Sé agradecido y recompensa el crecimiento con cuidado y buen trabajo. El trabajo realizado con gratitud, amablemente y bien, es una oración”.
Señor, escucha nuestra oración.
— Michael Trent Thompson

martes, 12 de marzo de 2013

DEVOCIONALES DE CUARESMA


Martes, Marzo 12
Si alguien que posee bienes materiales ve que su hermano está pasando necesidad, y no tiene compasión de él,
¿cómo se puede decir que el amor de Dios habita en él?
— 1 Juan 3:17


La Iglesia Anglicana en Sudán del Sur es una de las mayores
instituciones de la sociedad civil en el país. Con una membresía de unos 20 millones de personas (en una población de 65 millones), la Iglesia está presente al final de cada camino de tierra en el país.
Aunque rica en miembros, la Iglesia no lo es tanto en sus ingresos y es constantemente desafiada en el cumplimiento de sus variadas obligaciones financieras.
Dadas las circunstancias en el Sudán meridional, parece que casi cada semana surge una crisis humanitaria, principalmente de los conflictos entre los dos Sudán o entre grupos étnicos en el sur del Sudán del Sur. Pero la gente de la Iglesia en Sudán, a pesar de sus limitaciones, es ejemplo del llamado al amor y al servicio de Dios, y responde instintivamente a cada emergencia, siendo una presencia
sanadora en la comunidad o ayudando a los necesitados.
Durante esta Cuaresma, reflexionemos sobre cómo podemos
expresar aún más el amor sin límites de Dios.
— Nagulan Nesiah

lunes, 11 de marzo de 2013

Alpha

 I Curso Alpha 2013


DEVOCIONALES DE CUARESMA


Lunes, Marzo 11
Un dirigente de una comunidad preguntó a
Abba Poemen: “¿Cómo puedo ganar el temor de Dios?”
Abba Poemen respondió: ¿Cómo podremos ganar el
temor de Dios cuando tenemos los estómagos llenos de
queso y frascos de pescado salado? “
— de Los Dichos de los Padres del Desierto


El hambre es una sensación que todos conocemos, ya sea que, trabajando afanosamente, nos saltemos la hora del almuerzo o ayunemos como una práctica espiritual. En todo caso, cualquiera de nosotros con recursos suficientes, puede acercarse a la despensa o abrir la nevera y alimentarse cuando el hambre nos impulsa a comer. Pero muchas veces no es el hambre lo que nos impulsa a comer, sino más bien contar con alimentos a mano, tazones de caramelos, armarios de bocadillos, comida rápida o antojos que nos incitan a comer incluso si no tenemos hambre. Pero ¿qué sucede
cuando nunca sentimos verdadera hambre, la clase de hambre que nos hace anhelar el alimento, que mira más allá de quedar satisfechos a simplemente desear alimentarse?
¿Sabemos realmente lo que significa sentir hambre? Esta es una pregunta que podemos hacer a nuestros cuerpos y a nuestros espíritus. Si siempre estamos llenos de cosas fáciles y agradables, ¿podremos conocer la profunda hambre espiritual que sólo Dios puede satisfacer? ¿Podemos tener hambre de Dios cuando nuestros estómagos siempre están llenos? ¿Cómo podría nuestra hambre hacernos recordar las necesidades de los demás y nuestra profunda dependencia de Dios durante esta temporada de ayuno y oración?
— Brin Bon

domingo, 10 de marzo de 2013

DEVOCIONALES DE CUARESMA


Domingo, Marzo 10
El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado, añadió.
— Marcos 2:27

Los discípulos cruzaban un maizal y comieron de lo que allí había.
Más tarde, una severa crítica: ¿por qué les permitió Jesús coger maíz en el día de reposo, cuando todo trabajo está prohibido?
Pues porque tenían hambre. Además, Jesús dice que el sábado fue hecho para la humanidad, y no al revés.
La observancia del sábado es lo suficientemente importante para los judíos como para incluirlo en los Diez Mandamientos. Pero el pueblo siempre se relacionó con la ley de manera práctica: quizás no trabajaran en sábado, pero tendría que alimentar a sus animales y sus vacas lecheras. Permitir que otro ser sufra, no es un modo legítimo de guardar el sábado. En esta declaración, Jesús se encuentra completamente dentro de su propia tradición.
Gran parte de lo que hace la Agencia Episcopal de Alivio y
Desarrollo en nuestro nombre, es tan sencillo como esto: semillas, alimentos y refugio. Elije la vida cuidando de aquellos que necesitan ayuda. No es una ciencia complicada y no hay que ser abogados para comprenderlo. Solamente necesitamos ser personas de buen corazón con fe en Dios y con algún sentido común.
— Bárbara Cawthorne Crafton

sábado, 9 de marzo de 2013

DEVOCIONALES DE CUARESMA


Sábado, Marzo 9
El Dios de paz... les haga aptos en toda obra buena para que hagan su voluntad, haciendo él en ustedes lo que es agradable delante de él.
— Oración del Oficio de Completas,
Libro de Oración Común, p. 98

Mi esposa y yo acostumbramos a orar las Completas antes de
retirarnos por la noche, lo que nos sirve para enmarcar el día con esa práctica de oración, que es especial en la vida de la catedral en la que sirvo. Para evitar la monotonía, de vez en cuando cambiamos la versión de Completas que utilizamos.
Hay una hermosa y sencilla oración próxima a la apertura del
Orden para Completas de la Iglesia de Nueva Zelanda y que nos introduce a todo lo que sigue:
Querido Dios,
Gracias por todo lo que es bueno,
Por nuestra creación y nuestra humanidad,
Por la administración de este planeta tierra que nos has dado,
Por el regalo de la vida y de cada uno,
Por tu amor ilimitado y eterno.
Es realmente una letanía, una lista que incluye lo que podemos considerar dones, concedidos a nosotros con un propósito, mientras procuramos vivir nuestras vidas en relación con Dios y la bondad que de él fluye hacia el mundo a través de nosotros.
El resto de Completas, de hecho el resto de la vida en general, es una invitación a considerar qué hacer con esos dones.
— Steven L. Thomason


viernes, 8 de marzo de 2013

DEVOCIONALES DE CUARESMA


Viernes, Marzo 8
Él cubre de nubes el cielo, envía la lluvia sobre la tierra
y hace crecer la hierba en los montes.
— Salmo 147:8

A veces mientras trabajaba nuestro stand en el Marcoset de los
agricultores, la gente nos decía: “Ustedes cultivan los mejores
tomates”, a lo que generalmente respondo, “Bueno, muchas gracias, pero para decirle la verdad, las plantas de tomate fueron las que hicieron el trabajo más duro”.
No importa lo mucho que lo intentemos, no podemos hacer
tomates por nuestra cuenta. Cómo es que los tomates llegan a ser, al final, es un misterio. Son la obra de Dios. Pero como no podemos hacer tomates nosotros mismos, lo que sí podemos hacer es crear las condiciones para que las plantas de tomate puedan hacer aquello para lo que fueron creadas: los tomates.
Ya se trate de criar a los hijos, construir una comunidad, cultivar alimentos o cualquier trabajo importante que se nos haya encomendado, no lo hacemos solos, porque realmente nunca estamos solos. Dios está con nosotros en nuestros corazones y manos, en las nubes y la lluvia, en el césped bajo nuestros pies.
Dios está con nosotros.
— Brent Was