sábado, 15 de marzo de 2014

Viernes 14 de Marzo

Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya 
recibido, administrando fielmente la gracia 
de Dios en sus diversas formas. 
—1 Pedro 4:10

Cuando están sumidos en una extrema pobreza, física o emocional,
se comprende que piensen que no tienen nada que dar. Sin embargo,
la gracia generosa de Dios otorga a cada uno de nosotros algún don,
algún talento.
Con la oración y con dirección, podemos discernir estos dones.
Para descubrir los dones específicos de una comunidad local, la
Agencia Episcopal de Alivio y Desarrollo usa el modelo de desarrollo
de una comunidad basado en sus activos en lugares como Ghana,
donde se asocian con la Organización Anglicana Diocesana para el
Desarrollo y el Alivio (ADDRO). Con la conversación, las relaciones, y
el tiempo, los dones se hacen evidentes.
El futuro incierto de Alicia en Yelwoko, Ghana se hizo claro. ADDRO
proporciona los fondos para el Grupo Anglicano de Desarrollo de
las Mujeres, el cual le enseñó a Alicia cómo ser una costurera. Alicia
descubrió su talento para cocer y su don para enseñar. Ahora ella les
enseña a otras muchachas (de doce a dieciocho años) en la comunidad
con un programa de tres años para costureras y dicta cursos más
cortos de tejer la tela batik y con cuentas. Las muchachas venden sus
creaciones en el mercado, consiguiendo entradas para poder tener dos
comidas diarias y enviar a sus hijos a la escuela.
Por la gracia de Dios y asociados con la Agencia Episcopal de Alivio y
Desarrollo, estas jóvenes se ayudan unas a las otras y a su comunidad
con sus dones especiales.
¿Cómo estás sirviendo a otros con este don? ¿Qué don te ha dado
Dios a ti?
—Judy Quick

jueves, 13 de marzo de 2014

Jueves 13 de Marzo

No des cabida en tu corazón a la perversa idea de que, por 
acercarse el año séptimo, año del perdón de las deudas, 
puedes hacerle mala cara a tu hermano hebreo necesitado 
 y no darle nada. De lo contrario, él podrá apelar al Señor 
contra ti, y tú resultarás convicto de pecado. No seas mezquino 
sino generoso, y así el Señor tu Dios bendecirá todos 
tus trabajos y todo lo que emprendas. 
—Deuteronomio 15:9-10

Hay un fenómeno descrito por los psicólogos sociales como un
“efecto de espectador”. Básicamente, entre más personas hay en
una situación que requiere acción, es menos probable que alguno
responda realmente. La investigación continúa en los mecanismos
para encontrar la razón por qué sucede esto, pero mucho de eso parece
venir de la idea “alguna otra persona lo hará”. Alguna otra persona
le dará algo de comer al hombre en la esquina. Alguna otra persona
organizará la venta de artículos usados para el Día de la Reunión.
Alguna otra persona visitará a la viejita que normalmente se sienta en
la siguiente banca de la iglesia.
Pero la Sagrada Escritura nos llama, preguntándonos: ¿Por qué te
esperas para mostrar misericordia? ¿Por qué te estás esperando para
“dar una mano”?
¿Pensamos que la ayuda vendrá de una fuente externa? ¿Olvidamos
que somos las manos de Dios en la tierra, que estamos llamados a
amar a nuestros prójimos como a nosotros mismos?
Los campesinos en Binaba, Ghana saben esto. Cuando se ponen a
trabajar en común para que ninguno tenga que limpiar la maleza de
su tierra ellos solos, dan libremente de su tiempo y de su esfuerzo,
sabiendo que la ayuda vendrá a su propio camino cuando lo necesiten,
y que las habilidades y los conocimientos compartidos ayudan a que
florezcan los cultivos de todos.
—Faith Rowold

martes, 11 de marzo de 2014

miércoles 12 de MARZO

Si alguien que posee bienes materiales ve que su hermano 
está pasando necesidad, y no tiene compasión de él, 
¿cómo se puede decir que el amor de Dios habita en él? 
Queridos hijos, no amemos de palabra ni de labios para 
afuera, sino con hechos y de verdad. 
—1 Juan 3:17-18

Nicaragua, como otros países, depende mucho de la agricultura
artesanal y de pequeña escala para su subsistencia. Eso significa
que los campesinos dependen de la lluvia o de la falta de ella para la
producción.
CEPAD, el Consejo de Iglesias Protestantes en Nicaragua, ha estado
trabajando desde 1972 en varias comunidades rurales del país,
enseñando técnicas para la conservación de tierra y agua, la asociación
y diversificación de cultivos, prácticas orgánicas, y, recientemente,
la cosecha de agua. Las técnicas son aplicadas por los campesinos
para evitar pérdidas debidas a sequías o a inundaciones y para una
alimentación mejor para sus familias.
La Agencia Episcopal de Alivio y Desarrollo está asociada a estos
esfuerzos. Juntos estamos encontrando maneras de mejorar la vida
de ciento sesenta y ocho familias en dos regiones del país. Puede
parecer que no es mucho, pero para esas familias, este esfuerzo
significa futuros más sanos para sus hijos porque serán capaces de
comer alimentos más sanos cultivados en su tierra y podrán vender los
productos extra en los mercados.
Durante este tiempo de Cuaresma, reflexionemos sobre cómo el
estímulo y el apoyo mutuos pueden ir muy lejos.
—Dámaris Albuquerque

martes 11 de marzo

Todos los creyentes estaban juntos y tenían todo en común: 
vendían sus propiedades y posesiones, y compartían 
sus bienes entre sí según la necesidad de cada uno. 
—Hechos 2:44-45

Una manera en que podemos vivir como seguidores de Jesús es
fijarnos en los que estaban más cerca de él: ¿Cómo vivían los primeros
cristianos? ¿Cómo vivían los que conocieron a Jesús y le seguían?
El libro de los Hechos de los Apóstoles nos dice que vendían todo
lo que tenían, mantenían su dinero en común y ayudaban a los
necesitados. Cualquiera sea su llamado, este modelo no ha prevalecido.
Sin embargo, es tiempo de volver otra vez a la pregunta sobre lo que
nos pertenece y lo que tenemos en común.
Al enfrentarme con esto, el refrán que hace eco en mi mente no es que
debemos tener todo en común, pero que sí tenemos todas las cosas en
común.
Wendell Berry dice célebremente: “Hazle a los que están abajo en la
corriente lo que quisieras que los de arriba de la corriente hicieran por
ti”. Nuestros prójimos debajo de la corriente dependen de que nosotros
hagamos nuestra parte en el río para que el agua esté limpia para ellos
también. Toda persona que lee esto es el prójimo de alguna otra arriba
de la corriente.
Cuidamos del río en común. Nos pertenece a todas nosotras. De
hecho, todo nos pertenece a todas nosotras. Títulos de propiedad y
títulos de automóviles tratan de convencernos de lo contrario, pero no
pueden ocultar la verdad que todas debemos cuidar unas por otras,
y los que cuentan con recursos tiene una responsabilidad particular
hacia los necesitados.
—Rosa Lee Harden

lunes, 10 de marzo de 2014

LUNES 10 DE MARZO


Por lo tanto, como escogidos de Dios, *santos y amados, 
revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, 
amabilidad y paciencia. 
—Colosenses 3:12
En un libro de devociones cuaresmales enfocado en la capacitación
de las mujeres, es un reto el mirar el tercer capítulo de la carta a los
colosenses. Entre otras cosas, el pasaje les dice a las esposas que se
sujeten a su marido e instruye a las esclavas que deben obedecer a
su amo. Pasajes como estos requieren un estudio cuidadoso, pero
especialmente nos invitan a una lectura reflexiva del contexto más
amplio del mensaje evangélico. Jesús les recuerda a sus seguidores
una y otra vez que para encontrar nuestra vida, tenemos que perderla.
Tenemos que cargar nuestra cruz y seguirlo. Todos somos siervos.
El tema fundamental—el que subyace en los Evangelios—es que
debemos seguir a Jesús en todo lo que hacemos, que la cruz sola es
nuestro enfoque. Cualquier relación terrena tenemos está gobernada
por el deseo más profundo de Dios que amemos a Dios y a nuestro
prójimo. En nuestros diferentes servicios, fuera y dentro de la iglesia,
estamos llamados a proclamar y a practicar el amor de Dios por cada
persona. Esa tarea tanto nos invita a cada una de nosotras a ser una
sierva y nos capacita a todas.
—Scott Gunn

domingo, 9 de marzo de 2014

CALENDARIO SEMANAL

Lunes 10               

Martes 11             6:00 P.M. Reunión Cursillistas  

Miércoles 12

Jueves 13             6:00 p.m. Estudio Bíblico

Viernes  14           6:30 p.m. Viacrucis 
            
             Sábado 15              3:00 p.m. Reunión de Jóvenes
          
   Domingo 16           
 9:00 a.m.  Santa Eucaristía en Ingles.
                                         10:30 a.m  Santa Eucaristía en Español

Escuela dominical reunión de pre jóvenes.

II Domingo en Cuaresma 9 de marzo

Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas 
las cosas para el bien de quienes lo aman, 
los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. 
—Romanos 8:28
Mi pasaje favorito de la Biblia siempre ha sido Miqueas 6:8. Es la
lectura a la que voy especialmente cuando tengo momentos difíciles, y
tengo que confrontar a aquellos que tienen tanto la propensión como
la capacidad de abusar del poder. Estos son los momentos cuando
con frecuencia me encuentro rezando en voz alta—y a veces con
desesperación quejumbrosa buscando respuestas: Señor ¿qué debo
hacer? Sencilla, tan sencilla, es la respuesta: Obra con justicia, ama con
bondad y camina humildemente con Dios.
Infaliblemente Miqueas ofrece esta respuesta prescriptiva
hermosamente sin ambigüedades a mi pregunta ‘qué’. Esto es lo que
debes hacer.
Como muchas otras cristianas, tiendo a hacer preguntas sobre el por
qué que casi parecen irrespetuosas. Mi fe, nuestra fe compartida es
siempre, por supuesto, la razón del por qué.
Sin embargo, como muchas cristianas, tiendo también a tropezarme
a veces y en esos momentos de duda e incertidumbre, anhelo una
palabra tranquilizadora que a Dios le importa por qué hago lo que hago.
La Cuaresma es uno de los tiempos más preciosos para hacernos
estas preguntas tan importantes para nuestra reflexión. Es el tiempo
para reconocer cuáles son las causas por las que caemos, por las que
dudamos, y en qué es lo que necesitamos que se nos afirme
Y así es que cuando considero de nuevo el versículo tan corto tomado
de la carta a los Romanos, me siento poderosamente afirmada que la
respuesta a la pregunta por qué hago lo que hago ha estado elaborado
aquí tan sencillamente y al mismo tiempo tan amorosamente.11
De verdad has sido convocado por tu bautismo a servir el propósito de
Dios. Aun en los momentos más difíciles puedes estar segura de que al
hacerlo, al fin todas las cosas resultarán para bien por tu amor de Dios
tan lleno de fe.
Amoroso Dios, en este tiempo precioso de la Cuaresma, capacítanos para
ponderar nuevamente las preguntas tanto de ‘qué’ como ‘por qué’. Guíanos,
confírmanos, fortalécenos, e inspíranos al tratar de ser siempre tus servidores
fieles en la misión. Amén.
—Jenny Te Paa Danie