jueves, 20 de marzo de 2014

Jueves 20 de marzo



Preocupémonos los unos por los otros, a fin de 
estimularnos al amor y a las buenas obras. No dejemos de 
congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino 
animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que 
vemos que aquel día se acerca. 

—Hebreos 10:24-25

La nación Nuu-chah-nulth cuenta con cerca de 10,000 miembros que viven en catorce comunidades en Colombia Británica. Menos de dos por ciento hablan bien en ese idioma, y la mayoría de los que lo hablan con facilidad tienen más de sesenta y cinco años.
Desde 2002 la Corporación para el Desarrollo Económico Nuu-chahnulth (NEDC) se ha asociado con El Fondo para el Alivio y Desarrollo Mundial del Primado de la Iglesia Anglicana de Canadá (PWRDF) para implementar un Programa de Idioma y Cultura Nuu-chah-nulth. El programa ofrece fondos para proyectos destinados a preservar y promover su idioma y su cultura.
Los métodos para preservar y enseñar ese idioma antiguo son muy modernos. NEDC provee fondos para grupos que usan Facebook con el fin de conectar a los que hablan en Nuu-chah-nulth, YouTube para compartir videos de los ancianos hablando en ese idioma, los DVD que muestran guías para la pronunciación de ese idioma (recientemente) escrito, y más. Nuu-chah-nulth era solo un idioma oral hasta muy recientemente, así que la mayoría de los que lo hablan son analfabetas en ese idioma.
NEDC ha tenido éxito trabajando con esas comunidades para asegurar que su idioma y su cultura sigan en las generaciones del presente y del futuro.
Provóquense unos a otros para amar y para las buenas obras…animándose unos a otros, y con más anhelo al ver que se acerca el Día. Reflexionemos durante este tiempo de Cuaresma sobre cómo podemos continuar trabajando con comunidades indígenas para lograr su meta de auto-determinación.
—José Zárate

miércoles 19 de Marzo

No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con 
humildad consideren a los demás como superiores a 
ustedes mismos. Cada uno debe velar no sólo por sus 
propios intereses sino también por los intereses de los 
demás.
—Filipenses 2:3-4

La Aldea de Nandong está en un área minoritaria en el suroeste de
China. En el pasado, los aldeanos estaban fragmentados, trabajando en
sus propias tierras o con negocios pequeños.
En marzo del 2012, La Asociación para el Desarrollo de las Mujeres
de Nandong se estableció y Xiao Ping fue elegida su coordinadora.
El comité de la aldea ofreció 1.3 hectáreas de arrozales para apoyar
la asociación. Bajo el liderazgo de Xiao Ping, las mujeres aprenden
a leer, estudian la siembra y la ganadería, participan en talleres de
baile tradicional, y van en giras de estudio. Los miembros trabajan
también activamente en las tierras agrícolas de la asociación. El año
pasado, ganaron 29,800 yuanes de la cosecha. La asociación usó
este dinero para apoyar a los ancianos y niños de familias pobres.
También ayudaron a minusválidos y a mujeres pobres a cultivar
el arroz. Su trabajo constantemente recibe mucha alabanza de los
aldeanos conforme el área se hace más limpia, la mujeres tienen mayor
confianza en sí mismas, y la cohesión de la comunidad crece.
A través de la asociación de las mujeres nos damos cuenta del poder de
la comunidad. Si reunimos a la gente y aumentamos sus capacidades,
podemos cumplir nuestros sueños y llevar a cabo el plan de Dios para
nosotras.
—Helen Zhao

martes, 18 de marzo de 2014

martes 18 de febrero

“Nadie puede recibir nada a menos que Dios se lo 
conceda”.
—Juan 3:27

La mejor clase de don viene de la creencia que nuestros dones más
preciados deben ser compartidos. Nuestros dones son celestiales y se
multiplican al compartirlos.
A través de mi trabajo internacional, he visto innumerables veces
que los dones que valoro más son los que comparto y los que otros
comparten conmigo. Hace varios años tuve el privilegio de ver a un
joven sordo en Paraguay que le enseñaba a una bebé ciega y sorda en
un orfanatorio su primera palabra en lenguaje de señas. El don que el
joven le dio a esta bebé se ha multiplicado muchas veces.
La niña ha podido compartir con otros el significado de la palabra
que ella aprendió: amor. Y para mí, el ser testigo de este intercambio
notable ha sido un don que transformó mi vida y que recibí de una
bebé. Me dejó ver que ella es capaz de aprender y de amar. Continúo
honrando este don compartiendo la historia de su triunfo con los
demás.
El poder increíble de la humanidad es que todos somos capaces de
dar. Dios nos ha dado talentos a todos—estos son nuestros dones
celestiales—que los hay en abundancia y se pueden encontrar en los
lugares más aislados y silenciosos en nuestro mundo.
¿Cómo compartirás con los demás este día tus dones divinos?
—Judith Morrison

lunes, 17 de marzo de 2014

lunes 17 de marzo

El Rey les responderá: “Les aseguro que todo lo que 
hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más 
pequeño, lo hicieron por mí”.
—Mateo 25:40

Un poco antes de su muerte en 2005, Juan Garang, el que dirigió
la lucha por nuestra libertad en Sudán del Sur dijo: “Las mujeres
en el Sudán son las marginalizadas de los marginalizados”. Tanto
ha cambiado desde que él dijo esto, pero vergonzosamente esta
declaración todavía es verdadera, especialmente en la región de Bahr
El Ghazel de dónde vengo en el Sudán del Sur.
Las estadísticas oficiales del gobierno dicen que 98% de las mujeres
en la región no pueden leer ni escribir. Aunque algunas niñas van a
la escuela, la mayoría no termina sus estudios. Es muy probable que
las casen por la dote. Se puede pagar la dote con vacas robadas, una
práctica que enciende el conflicto actual entre las tribus en el Sudán
del Sur.
Sin embargo, dependemos de estas mismas mujeres para que provean
de alimentos, administren nuestros hogares, y eduquen a nuestros
hijos. Son una parte central de nuestra sociedad, y, yo creo, estas
mujeres son la llave para abrir un futuro mejor en el Sudán del Sur.
Deberíamos de cuidar más a aquellas que parecen ser las menos
importantes en nuestra sociedad. Deberíamos de capacitarlas para que
ocupen su lugar adecuado en nuestro futuro compartido.
¿Qué sucedería si levantamos a aquellas que son las más
insignificantes en nuestra sociedad, le mostramos que nos preocupa, y
las capacitamos a que hagan suyo el futuro como iguales en su propio
país? ¿Qué sucedería si te incluimos?
—Moses Deng Bol

domingo, 16 de marzo de 2014

HORARIO SEMANAL

Lunes 17               
Martes 18             6:00 P.M. Reunión Cursillistas  
Miércoles 19
Jueves 20             6:00 p.m. Estudio Bíblico
Viernes  21           6:30 p.m. Viacrucis 
             Sábado 22              9:00-11:00 a.m. Discipulado
3:00 p.m. Reunión de Jóvenes
             Domingo 23            8:00 -10:00 a.m. Discipulado
 9:00 a.m.  Santa Eucaristía en Ingles.
                                         10:30 a.m  Santa Eucaristía en Español
Escuela dominical reunión de pre jóvenes.

Segundo domingo en Cuaresma 16 de marzo

Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que 
sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean 
de bendición para quienes escuchan. 
—Efesios 4:29

Nuestras palabras son importantes. De veras, importan muchísimo.
En inglés existe el dicho “Los palos y las piedras podrán romper mis
huesos, pero las palabras nunca me herirán”. En español a veces se
dice “A palabras necias, oídos sordos”. Podrá parecer una postura
valiente — sin embargo esas palabras sí se oyen. En realidad, las
palabras sí pueden herir y lo hacen con frecuencia. Nuestras palabras
pueden arrebatar el gozo de una persona y matar su espíritu, pueden
destruir su reputación, y llevarlos al resentimiento o a la envidia.
Igual, las palabras pueden hacernos sentir que valemos y sí lo hacen.
“Te amo”. “Te perdono”. “Me siento orgulloso de ti”. Éstas palabras son
edificadoras y ayudan a construir una vida sana y feliz.
El hecho es que hay un gran poder en la comunicación, bien sea
para bien o para mal, para construir o para destruir, cada vez que
decidimos abrir la boca. No es de sorprender, entonces, que el apóstol
Pablo urge a los seguidores de Cristo que sean “listos para escuchar,
lentos para hablar, y lentos para enojarse”. ¡Cuán terriblemente
contra-cultural es esto hoy en día, cuando escuchamos casi cualquier
programa de conversación y escuchamos a las personas quejándose
unos de otros sin que ninguno escuche realmente al otro.
Desde la cruz, hubiera sido comprensible que Cristo maldijera a sus
atormentadores o insultara a sus compañeros prisioneros, pero en
lugar de eso, Jesús escogió palabras de perdón a favor de los que no
sabían ni lo que hacían y le ofreció palabras de consuelo al criminal
desesperado. Le ruego a Dios, que hoy día yo escoja esas palabras
de perdón y de esperanza y que yo valore a los que encuentre en mi
camino—por medio de mis palabras como también de mis acciones.
Que mis palabras siempre sean edificadoras.
—C. K. ( Chuck) Robertson

sábado, 15 de marzo de 2014

sábado 15 de marzo

Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como 
obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta 
rectamente la palabra de verdad. 
 —2 Timoteo 2,15

Cuando las jóvenes se reunieron para la graduación y se pararon detrás
de sus nuevas máquinas de coser, después de tres años de estudio y
compromiso, esperaba ver rostros sonrientes y felices.
La celebración era en una aldea fuera de Bolgatanga, Ghana, y todas
las familias, y las maestras, y los niños y los ancianos estaban allí. Y
estas jóvenes, cada una vestida con un vestido hecho de tela batik
que ella misma había teñido, y con diseños que ella había creado,
que ella misma había cosido cuando actuaron como modelos y
formas unas para otras; en lo que debía de haber sido el día más
orgulloso de su vida, ninguna de las nueve se veía feliz. Sus rostros
mostraban la mirada que me imagino Jesús tenía cuando vio a
los 5,000 hambrientos; o la que Gandhi tenía cuando se encontró
a las multitudes que se reunieron para la Marcha de la Sal. Sus
rostros estaban serios, y resueltos, y fieles, y mostraban una gran
responsabilidad; todo esto al mismo tiempo.
Sus rostros mostraban mensajes a todos los reunidos: mensajes de
gratitud, de afirmación que usarían el conocimiento que con tanto
trabajo habían obtenido para mejorar a todos los que las rodeaban:
maestras, familias, comunidades. En sus rostros mostraban que
estaban listas para salir y hacer del mundo un lugar mejor. Y de alguna
manera, creo que lo harán.
—Sean McConnell