jueves, 7 de marzo de 2013

DEVOCIONALES DE CUARESMA


Jueves, Marzo 7
Bendice estos alimentos para nuestro uso y úsanos en tu amoroso y fiel servicio. — Libro de Oración Común, 1928

Recuerdo a mi familia que, cuando era niño, celebraban varios
cocidos del Bajo País: un festín de mariscos y vegetales, cocinados
lentamente a lo largo de un día.
Esa comida se hacía con el trabajo de nuestras manos, desde los mariscos capturados por mi abuelo, hasta las verduras picadas por mis tías y la gran olla de cocción que mi primo y yo revolvíamos.
La oración que mi padre pronuncia en las reuniones familiares,
siempre me resonaba más fuertemente en estas comidas en
particular; que “usábamos”, no solamente para alimentar nuestros cuerpos, sino que alimentaba aún más nuestras relaciones mutuas.
El viaje que hacemos juntos en nuestras comunidades de fe durante la Cuaresma y después, me recuerda ese día de preparación y cocción. Tratamos de vivir como seguidores de Jesús, trabajamos juntos, nos reímos mucho, hay un poco de tensión (a veces más que un poco). Y también esperamos, al final de ese día, o de la temporada, o de toda la vida, una celebración maravillosa de la abundancia provista, en última instancia, por el amor.
— Nicole Seiferth

miércoles, 6 de marzo de 2013

DEVOCIONALES DE CUARESMA


Miércoles, Marzo 6
El SEÑOR... se dijo a sí mismo: “Mientras la tierra exista, habrá siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno, y días y noches”.
— Génesis 8:22

Todos los años planto mi jardín en una porción de terreno con
una oración. No soy un jardinero natural; más bien aspiro a serlo.
Confío en los elementos básicos: agua, tierra, sol y semillas. No parece que las semillas que planto den mucho fruto, así que he comenzado a plantar posturas de vegetales. Tal vez he plantado las semillas en tierra rocosa y el sol las secó. También soy algo impaciente cuando debo esperar que las semillas germinen.
Mis hijos, por el contrario, son prolíficos productores a partir
de semillas. Mi hija trató insistentemente de hacer germinar las semillas de una manzana. Su persistencia le consiguió un árbol de manzanas para su cumpleaños. Lo plantamos hace tres años, y este año dio fruto por primera vez. Un ciclo completo del leccionario ha pasado desde que sembramos su manzano. Lo vimos crecer hasta hacerse un delgado árbol que produce manzanas crujientes y dulces. Nos agradó cosechar y comer sus primeros frutos.
Ahora estamos esperando pacientemente otra vez, mientras las estaciones cambian la cosecha por el fogón.
— Vanessa Glass

martes, 5 de marzo de 2013

DEVOCIONALES DE CUARESMA


Martes, Marzo 5
No tienen que irse —contestó Jesús—. Denles ustedes
mismos de comer. Ellos objetaron: —No tenemos aquí más
que cinco panes y dos pescados.
— Mateo 14:16


A medida que avanza la temporada, nos rodea la abundancia:
calabazas, miel, huevos, tomates y arándanos. Las ramas de los arándanos están tan llenas, que se doblan hasta el suelo. Cada día comemos arándanos desde el mismo árbol mientras llenamos cubos con ellos. Los congelamos, hacemos pasteles con ellos y los regalamos.
Recordando nuestra abundancia, podemos entender cómo fueron alimentados los cinco mil en el Evangelio de Mateo. Conocemos los hechos: una comunidad reunida, algunos alimentos y amor. Esa es la verdad de la abundancia que se produjo en la ladera de una colina en Galilea, y que diariamente ocurre cuando los trabajadores migrantes comparten el almuerzo en una granja de productos lácteos de Vermont, o cuando un millón de microbios se alimentan en una pila de compost. La abundancia de Dios es el amor que todos los días se vive en comunidad. ¿Cómo podemos compartir la
abundancia de nuestra cosecha?
“No tenemos nada”, respondieron los discípulos. Hoy, cerca de mil millones de personas en el mundo padecen hambre. La abundancia de Dios no es evidente para ellos. Jesús dice, “Tráiganme su ‘nada’”.
Bendice los pescados y los panes y reparte el alimento a las masas.
Como narra Mateo, “todos quedaron satisfechos”.
El compartir comienza tomando conciencia de nuestra comunidad, de la abundancia de arándanos, de las redes llenas de pescado y de las cestas llenas de pan.
— Lisa Ransom

lunes, 4 de marzo de 2013

DEVOCIONALES DE CUARESMA


Lunes, Marzo 4
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque
serán saciados.
— Mateo 5:6




Vivir en una sociedad con los recursos necesarios, impide a
muchos familiarizarse con la experiencia de padecer hambre y sed.
Supongo que la mayoría de las personas que lean este devocional puede saber lo que se siente al dejar de hacer alguna comida o al estar sediento después de algún esfuerzo físico; pero nos hemos ahorrado sentir el hambre extrema, los largos días de hambre y la sed de una deshidratación que impide hasta producir saliva. Lógicamente, eso limita nuestra sensibilidad y respuesta al dolor del hambre y la sed de los que diariamente las sufren.
Asimismo, aquellos relativamente privilegiados, que no han sufrido la opresión de primera mano, no pueden saber lo que significan el hambre y la sed de justicia, anhelarlas como algo de lo cual dependen nuestras vidas. Por supuesto, que la vida que Dios quiere para cada uno de los hijos preciosos, depende por igual de los alimentos, las bebidas y la justicia. Por lo tanto, para estimular nuestra hambre y sed de éstos, ayunamos.
Que este ayuno de Cuaresma nos abra a las tres: la comida, la
bebida y la justicia, en todas sus manifestaciones.
— Marcos Hollingsworth




domingo, 3 de marzo de 2013

DEVOCIONALES DE CUARESMA


Domingo, Marzo 3
Dios el Señor hizo que creciera toda clase de árboles hermosos, los cuales daban frutos buenos y apetecibles.
— Génesis 2:9

Junto a las orillas del río crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas no se marchitarán, y siempre tendrán frutos.
Cada mes darán frutos nuevos, porque el agua que los riega sale del templo.
Sus frutos servirán de alimento y sus hojas serán medicinales.
— Ezequiel 47:12


Si decimos que “la tierra es don del Señor”, debemos estar
dispuestos a vivir como si eso fuera cierto. ¡No podemos abusar de un regalo del Señor! Si queremos llamarnos discípulos de Jesucristo, debemos estar preparados para el discipulado radical, “viviendo sencillamente, para que otros puedan sencillamente vivir”, como tantos han defendido.
El compromiso de la Comunión Anglicana y sus socios por el
medio ambiente, se basa en el llamado cristiano a la mayordomía de la creación de Dios. Las comunidades mismas están contribuyendo poniendo sus propios recursos a trabajar, aportando líderes y voluntarios junto a sus conocimientos tradicionales, y con su entusiasmo y dinamismo al abordar los problemas. La Iglesia Anglicana de Burundi está terminando un programa de reforestación de tres años financiado por Ayuda Cristiana, una organización sin fines de lucro con base en el Reino Unido, que ha plantado alrededor de 6 millones de árboles, ha capacitado a los agricultores y establecido viveros de árboles. Se plantan árboles en las faldas de las colinas y en las granjas, en tierras de la Iglesia y la escuela. Los beneficios son que las comunidades tienen leña, madera para construcción y otros usos, hojas para las medicinas tradicionales, tierra protegida de la erosión, abundantes lluvias para que los cultivos crezcan y el aumento de la producción.
La Agencia Episcopal de Alivio y Desarrollo y la Iglesia Anglicana de Burundi, basándose en la experiencia exitosa de este programa, están buscando apoyo para continuar el trabajo de reforestación.
— Leónidas Niyongabo


sábado, 2 de marzo de 2013

DEVOCIONALES DE CUARESMA


Sábado, Marzo 2
Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón,con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente y ama a tu prójimo como a ti mismo.
— Lucas 10:27


Como agricultor orgánico, me preocupo por la salud y el bienestar  de los ecosistemas agrícolas, por lo que me parece útil pensar en el Gran Mandamiento, no en términos de vecino, sino más bien de vecindario.
Nuestra santísima y bendita Trinidad es una suerte de ecosistema.
La Trinidad es una dinámica e incomprensible nube de relaciones. Dios se reveló de esta manera a nuestro entendimiento, en parte porque refleja la verdadera naturaleza de la existencia. No vivimos simplemente en relación con Dios y con otras personas. Vivimos en una relación íntima e increíblemente compleja con todo tipo de cosas vivas y muertas, con combinaciones de suelos, cuencas hidrográficas, placas tectónicas, lunas, planetas y estrellas.
Nuestra responsabilidad como seguidores de Jesucristo, es intentar amar a Dios y a esta masa arremolinada de vida y luz que Dios ha creado, nuestro vecino y nuestro vecindario, tanto como nos amamos a nosotros mismos. Este es un objetivo cuaresmal por el que vale la pena trabajar.
— Brent Was

viernes, 1 de marzo de 2013

DEVOCIONALES DE CUARESMA


Viernes, Marzo 1
El que labra su tierra tendrá abundante comida,
pero el que sueña despierto es un imprudente.
— Proverbios 12:11


En el remoto atolón de Ontong, Java, nuestra asociada, la Iglesia Anglicana de Melanesia, acompaña a los agricultores locales en un proyecto de Permacultura que introduce técnicas de cultivo innovadoras, para mejorar el abastecimiento de alimentos luchando contra la salinidad del suelo y la elevación del nivel del mar. El proyecto comenzó en 2010 y dos años más tarde obtuvo su primera cosecha, proporcionando una variedad de frutas y verduras a la comunidad de la isla.
El acceso al atolón es muy limitado, con un barco haciendo un
viaje de ida y vuelta de seis días, cada cuarenta días. Al comienzo del proyecto, el personal diocesano permaneció en una de las islas durante los cuarenta días, trabajando duramente en la preparación de la tierra, la siembra de los cultivos y la capacitación de los agricultores en los nuevos métodos de trabajo. Fue un gran sacrificio pasar esos cuarenta días lejos de sus familias, labrando la tierra en un entorno desconocido. Pero la bendición de una cosecha
abundante cada año fue una recompensa muy valorada.
Durante estos cuarenta días de Cuaresma, reflexionemos sobre nuestros esfuerzos por “labrar la tierra”.
— Nagulan Nesiah