lunes, 26 de marzo de 2012

Meditaciones de Cuaresma 2012

LUNES, MARZO 26
LA ANUNCIACIÓN

Orad sin cesar.

- I Tesalonicenses 5:17


Es una actitud del corazón. No se trata de arrodillarnos sobre un frío pavimento de piedra desde un atardecer hasta el siguiente. Cuando nos enamoramos existe un constante y dulce deseo de estar con el amado. Aunque no estemos físicamente juntos en el espacio y el tiempo, podemos sentir su presencia tan ciertamente como sentimos la brisa en nuestro rostro en un fresco día de primavera. Mientras realizamos nuestras tareas y responsabilidades habituales le hablamos silenciosamente desde nuestro corazón, y aún sin emitir palabras sabemos que nuestros corazones son uno solo.

Orar continuamente es sentir el amor de Dios tan profundamente que su presencia envuelve nuestro corazón. Allí en nuestro propio corazón podemos encontrar a Dios en la oración, no importa lo que esté pasando a nuestro alrededor. En el silencio de su latir, el contenido de nuestro corazón se derrama en el corazón de los cielos. A veces podemos dejar de hacer lo que estamos haciendo y conscientemente hablarle a Dios con palabras. En otras ocasiones, simplemente podemos pedir a Dios que lea nuestro corazón. O inesperadamente durante una reunión importante, o al cambiar un pañal, o al hacer nuestras compras en el mercado, nuestro corazón se siente de repente tan cerca de Dios que se nos escapan espontáneamente palabras de admiración y amor. Debido a que estamos eternamente entrelazados con Dios, no se requiere un gran esfuerzo para orar sin cesar. Sólo se necesita que nuestro corazón esté lleno del amor a Dios.

- Renée Miller

domingo, 25 de marzo de 2012

Meditaciones de Cuaresma 2012

QUINTO DOMINGO DE CUARESMA,
MARZO 25

Ciertamente les aseguro que si el grano de
trigo no cae en tierra y muere, se queda solo.
Pero si muere, produce mucho fruto.

- Juan 12:24

La Cuaresma se trata del tránsito de la muerte a la vida y a un nuevo comienzo. A pesar de la reciente recesión muchos vivimos en una tierra generosa, disfrutando todos los días de cosechas pequeñas y grandes, mientras que miles de millones de personas en el mundo luchan para obtener las necesidades vitales de agua potable, alimentos basicos y una vivienda adecuada.

En cada cosecha es posible guardar semillas para una nueva siembra. De todos los dones que se nos concede siempre hay una pequeña parte que podemos conservar. Dejando de consumir esas semillas y guardándolas para una nueva cosecha podemos ayudar a otros a tener una vida más abundante.

Las semillas son a menudo mejor utilizadas si son transportadas a otros huertos distintos del nuestro. A través de pequeños regalos de nuestra propia abundancia, destinados a otros, las semillas de nuestra cosecha pueden ser plantadas en tierras lejanas para comenzar a crear un suministro sostenible de alimentos donde más se necesitan.

- Cynthia Coe

sábado, 24 de marzo de 2012

Meditaciones Semana Santa

SÁBADO, MARZO 24

Tenme compasión, Señor,
porque desfallezco;
sáname, Señor,
que un frío de muerte recorre mis huesos.

- Salmo 6:2


Este es el azote de la malaria:

A veces no podemos hablar ni levantar la cabeza por la molestia y el dolor que abruman nuestras vidas. Estamos en un terreno baldío, una planicie vacía, enorme, donde no crece nada, donde nada es útil, donde nada florece. Parece que nos han abandonado y empujado en contra nuestra voluntad a un exilio donde el suelo bajo nuestros pies, el cielo sobre nosotros y el viento que sopla violentamente a través de nosotros son las únicas cosas que escuchan nuestras voces. Estamos temerosos en un desierto desnudo--pensando que siempre estaremos solos. Tememos que el vacío que nos rodea nos trague sin que nunca nadie lo sepa o se ocupe de nosotros. Nuestros ojos se llenan de lágrimas saladas, nuestra energía se agota, el sentido de la vida escapa de nosotros y hasta los órganos y los huesos se agitan dentro de nuestro cuerpo.

¡Oh, cómo nos gustaría evitar esa tierra baldía, ese desierto! Sin embargo es allí, en ese lugar de desesperación, que somos más capaces de reconocer y aceptar el toque del Santo. Nuestra oración se vuelve tan pura y sencilla que los demonios huyen aterrorizados. Sin la menor duda caemos libremente, como una cortina de tela gruesa, en las manos del Santo que nos acuna hasta que el tiempo de la angustia y la tristeza haya pasado.

- Renée Mille

viernes, 23 de marzo de 2012

Meditaciones de Cuaresma 2012

VIERNES, MARZO 23

No se olviden de hacer el bien y de compartir
con otros lo que tienen, porque ésos son los
sacrificios que agradan a Dios.

- Hebreos 13:16


Hace varios años, visité una clínica en Dar es Salaam, Tanzania. Mis anfitriones me dieron un tour de treinta minutos que fue transformador. Esa clínica, que había comenzado sólo un par de años antes de mi visita, ofrece un cuidado que salva las vidas de cientos de personas cada semana. Ellos pagan sólo lo que pueden.

Pero debo destacar una parte de mi viaje. Me enteré de que en el barrio de la clínica la mayor amenaza a la salud es la malaria. Simplemente por dormir bajo un mosquitero, las personas son mucho menos propensas a morir a causa de esa enfermedad. Le pregunté a mi anfitrión: "¿Cuánto cuestan los mosquiteros en grandes cantidades?" Él respondió: "Hemos recibido una donación de gran cantidad de mosquiteras de La Agencia Episcopal de Alivio y Desarrollo". Por lo que he visto en internet sé que los mosquiteros pueden ser donadas por doce dólares cada una.

Pronto tiempo después de mi regreso de África recordé este episodio
un día al pedir mi almuerzo, que me cuesta unos doce dólares.

Esa misma cantidad de dinero puede hacerme disfrutar unos minutos, o puede salvar una vida. Es un pensamiento inquietante.

En este tiempo de Cuaresma no olvidemos nunca el privilegio --y la responsabilidad--de nuestra riqueza. Mi decisión de comprar un almuerzo caro tiene una consecuencia, y mi decisión de compartir parte de mi riqueza con los demás también la tiene. Esa donación cambiará dos vidas: la mía y la de alguien que nunca llegaré a conocer.

- Scott Gunn

jueves, 22 de marzo de 2012

Meditaciones cuaresma 2012

UEVES, MARZO 22

Pero la parte [de la semilla] que cayó en buen terreno son los que oyen la palabra con corazón noble y bueno, y la retienen; y como perseveran, producen una buena cosecha.

- Lucas 8:15

Los niños son la semilla de la raza humana y las semillas de esperanza para la curación de un mundo herido. Sin embargo, millones de niños viven en la pobreza, sin una atención médica adecuada y luchando por sobrevivir sin una nutrición adecuada.

A fin de curar verdaderamente a nuestro mundo, debemos preparar una "buena tierra" para las únicas semillas que tenemos: nuestros hijos. Preparar una buena tierra es un trabajo difícil pero importante que no podemos permitirnos el lujo de eludir. Los espinos del peligro y la enfermedad deben ser desarraigados. Los fertilizantes de buena comida, educación y crianza cristiana se deben aplicar con regularidad. Los obstáculos para el crecimiento deben ser apartados del camino.

Con los dones del agua del Espíritu Santo y la luz de Cristo, todas estas criaturas, como semillas de Dios, pueden florecer en los jardines donde son plantadas. Dando frutos de servicio, innovación y amor por los demás, nuestros hijos podrán crecer a producir una cosecha abundante para toda la humanidad, junto con las semillas de esperanza para el reino de los cielos.

- Cynthia Coe

miércoles, 21 de marzo de 2012

Meditaciones de Cuaresma 2012

MIÉRCOLES, MARZO 21

Abre nuestros corazones, Señor,
y hazlos auténticos. Enséñales cómo sentir.
Toma nuestras manos en la oscuridad,
Nos acercamos a ti.
Ayúdanos a comenzar de nuevo.
Es lo que te pedimos.

- Tomado de "Oración" por Sam Hensley


La primera vez que escuché a mi amigo Sam Hensley cantar estas palabras, se derramaron sobre mí como agua fresca. Son tan sencillas y tan auténticas. Gran parte de la sanidad consiste en ser sinceros con nosotros mismos, pidiendo a Dios que entre en nuestras vidas para mostrarnos un nuevo camino, una nueva vida.

Hace unos años cuando tuve que ser operada, mis emociones estaban tan enredadas que no sabía hallar el extremo. Cerré los ojos, tratando de calmarme, e intuitivamente comencé a pedir a Dios que me acompañara y tomara mis "manos en la oscuridad". La curación, ya sea personal o comunitaria, física, mental o espiritual, es mucho más fácil si le pedimos a Dios que nos acompañe en ese viaje y nos ayude a comenzar de nuevo. La Cuaresma es un tiempo para ser sinceros con nosotros mismos, pidiendo a Dios que nos guíe en este viaje, para que podamos encontrar sanidad y hacernos las personas que Dios quiere que seamos.

- Shannon Ferguson Kelly

martes, 20 de marzo de 2012

Meditaciones Cuaresma 2012

MARTES, MARZO 20

A su paso, Jesús vio a un hombre que era ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron: --Rabí, para que este hombre haya nacido ciego, ¿quién pecó, él o sus padres? --Ni él pecó, ni sus padres--respondió Jesús--, sino que esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida. Mientras sea de día, tenemos que llevar a cabo la obra del que me envió. Viene la noche cuando nadie puede trabajar. Mientras esté yo en el mundo, luz soy del mundo. Dicho esto, escupió en el suelo, hizo barro con la saliva y se lo untó en los ojos al ciego, diciéndole: --Ve y lávate en el estanque de Siloé (que significa: Enviado). El ciego fue y se lavó, y al volver ya veía.

- Juan 9:1-9


El concepto teológico del pecado contiene una pesadez porque a menudo se utiliza para señalar las faltas de los demás en lugar de librarnos de las trampas que impiden que amemos a Dios. Cuando los discípulos ven al ciego, le preguntan a Jesús: "¿Quién pecó, éste o sus padres?" Lo que insinuan es que si ese hombre es un pecador no tienen que responder, pues su enfermedad señal del castigo divino. Pero Jesús ve en la pregunta una oportunidad para enseñar que la culpabilidad--establecer la culpa o responsabilidad por haber pecado-- no es el tema que debemos abordar cuando encontramos el sufrimiento en nuestro mundo. Él nos recuerda que la cuestión de la culpabilidad radica en cómo respondemos al sufrimiento y en nuestra capacidad de amar con compasión, y no en el juicio.

Con saliva y tierra Jesús hace un barro suave y sanador para el hombre. Esta hermosa y sencilla acción terrenal nos recuerda quela redención es posible. El relato cambia la vieja teología sobre la culpa y la exclusión.

En el viaje de la vida que todos hacemos, al recordar toda la gracia y el barro que tantos nos han dado en el camino, usamos palabras como "redención" para describir la libertad y como vivimos con gratitud, esperando las oportunidades de amar a los demás tal como nos han amado--generosamente, sin juzgar, sin culpar. Jesús nos llama a amar a todo el mundo, una persona a la vez.

- Becca Stevens